Jugar cerca del cielo, el arma contra los ingleses
Jugar cerca del cielo, el arma contra los ingleses.
- Iván Jacob
Durante toda esta Copa del Mundo hemos escuchado una y otra vez sobre la altura a la que se encuentra el ya tres veces mundialista Estadio Azteca (porque sí, aquí no hay lugar para patrocinadores). Y no es un dato menor. Desde su inauguración, hace ya 60 años, México ha sabido convertir esa altura en una de sus mayores fortalezas.
Los números lo respaldan. En el Coloso de Santa Úrsula se han disputado 88 partidos oficiales de la Selección Mexicana, con un balance de 69 victorias, 17 empates y apenas dos derrotas. La más reciente ocurrió hace ya 13 años.
En las Copas del Mundo la historia es todavía más impresionante. Sin temor a exagerar, México es la selección con el mejor rendimiento como local en un mismo estadio en la historia de los Mundiales. El Estadio Azteca ha sido sede de diez partidos mundialistas del Tri: ocho victorias y dos empates. Sí, en tres Copas del Mundo disputadas a lo largo de tres décadas distintas, nadie ha podido derrotar a México en este escenario.
Y no, no es casualidad.
El secreto está en que jugamos muy cerca del cielo.
El Estadio Azteca es uno de los recintos futbolísticos más altos del planeta. Sus 2,240 metros sobre el nivel del mar separan la cancha donde levantaron la Copa del Mundo dos leyendas como Pelé y Maradona de la gota de agua más cercana al océano.
Pero, ¿qué representan realmente esos 2,240 metros?
Es como apilar siete Torres Eiffel una encima de otra o recorrer el equivalente a 22 campos de futbol colocados de manera continua. Puede no parecer una altitud extrema, pero sí lo es lo suficiente como para modificar el rendimiento físico de cualquier deportista.
Y aquí surge la pregunta más importante.
¿Qué ocurre cuando se juega a 2,240 metros sobre el nivel del mar?
A esa altitud la presión atmosférica disminuye. La concentración de oxígeno sigue siendo del 21%, pero cada respiración aporta menos oxígeno a nuestro organismo.
Las consecuencias son conocidas por la medicina deportiva:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Sensación de falta de aire más temprana.
- Mayor dificultad para repetir sprints de alta intensidad.
- Aparición más rápida de la fatiga muscular.
No se trata de mi opinión. Es ciencia.
Entonces, ¿por qué hablar de esto justo ahora?
Porque Inglaterra disputa habitualmente sus partidos en el Estadio Wembley, uno de los escenarios más emblemáticos del mundo y, además, un viejo conocido para México. Ahí mismo la Selección sub-23 conquistó el oro olímpico en 2012.
Wembley se encuentra apenas a 57 metros sobre el nivel del mar. Prácticamente nada. Los ingleses están acostumbrados a competir en esas condiciones y los resultados lo reflejan. Basta recordar la Euro 2020 —disputada en 2021 debido a la pandemia—, donde Inglaterra jugó seis partidos como local y terminó invicta.
Todo esto me llevó a hacer un ejercicio.
Revisé uno por uno los últimos 50 partidos que Inglaterra ha disputado entre Copas del Mundo y Eurocopas desde 2006.
El balance general es positivo: 24 victorias, 17 empates y 9 derrotas.
Pero cuando la estadística comienza a desmenuzarse aparecen detalles interesantes.
De esas 24 victorias, 15 fueron obtenidas en sedes ubicadas a menos de 100 metros sobre el nivel del mar.
En otras palabras, Inglaterra suele rendir mejor cuando juega prácticamente a nivel del mar.
¿Y qué ocurre cuando aumenta la altitud?
Las victorias inglesas de mayor altitud en estos veinte años llegaron apenas a 320 metros sobre el nivel del mar. Una fue en el Mundial de Alemania 2006 y la otra ocurrió hace apenas unos días frente al Congo. Quienes vimos ese partido sabemos que a Inglaterra le costó muchísimo abrir el marcador.
Ahora subamos todavía más.
Comparto los cinco partidos de mayor altitud que Inglaterra ha disputado en Mundiales y Eurocopas durante los últimos veinte años.
La conclusión es sencilla.
Nunca ganó.
Esto no significa que la altura garantice una victoria mexicana. El futbol jamás funciona así. Pero sí demuestra que el rendimiento inglés disminuye conforme aumenta la altitud, y ese es un factor que no puede ignorarse.
Ahora comparemos esos datos con los antecedentes entre México e Inglaterra en territorio mexicano.
Ambas selecciones se han enfrentado tres veces en nuestro país:
- 1959: México 2-1 Inglaterra | Ciudad Universitaria
- 1969: México 0-0 Inglaterra | Estadio Azteca
- 1985: México 1-0 Inglaterra | Estadio Azteca
México nunca perdió.
Además, Inglaterra apenas consiguió un gol en 270 minutos disputados en territorio mexicano.
La altura, una vez más, aparece como un factor que merece ser considerado.
A ello se suma otro elemento.
Inglaterra llegó a la Ciudad de México con 48 horas de anticipación. Diversos preparadores físicos suelen recomendar llegar con menos de 24 horas de margen cuando no existe un periodo suficiente de aclimatación, precisamente para reducir los efectos iniciales de la altitud.
Los ingleses eligieron otro camino.
No hay marcha atrás.
Este domingo el Estadio Azteca debe volver a ser una caldera. Y no únicamente por el sol, sino por la gente.
Es un escenario que durante años no supimos si volveríamos a ver vestido de Mundial y que, quién sabe, quizá tarde mucho tiempo en volver a recibir otro partido de esta magnitud.
Ya sea desde las tribunas o desde casa, vívanlo, siéntanlo.
Porque el Estadio Azteca pertenece a una sola selección.
La selección que juega cerca del cielo.
Cierro con un pronóstico que quizá con algunos concuerde.
Creo que México mantendrá su invicto mundialista en el Estadio Azteca y volverá a instalarse en los cuartos de final.
Pero voy todavía más lejos.
Creo que México gana 2-0.
Alguien me dijo que estoy siendo demasiado optimista.
Pero... ¿Y si sí?
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